jueves, 22 de marzo de 2007

Sor Juana Inés de la Cruz


Sor Juana era una monja de méxico, por el 1600. La primera vez que supe de ella fue en la antigua Rvnfort cuando una antigua amiga hizo un papel con una el retrato más clásico de ella (que no es el que se ve más arriba). Con el tiempo supe que escribía poemas, obviamente con un cierto contenido religioso, pero lindo al fin y al cabo. Hoy fui a la biblioteca nacional y mientras buscaba otro libro nada que ver me encontré con un poema de ella que me gustó, aunque ahora me enteré que era sólo la primera estrofa.



La primera estrofa, la que a mí me llamó la atención y la que más me gusta, realza la constancia y la firmeza de uno, cualidades que distingo mucho por sobre la gran mayoría. La segunda estrofa desenmascara el objetivo, al parecer, del poemita, Sor Juana deseaba hablar en contraste de la razón y del amor. Y si bien me gusta más aún así pensar en una firmeza frente a todo lo que lleva al descontrol, no me gusta entremezclar conceptos tan grandes como amor o razón, me gusta mucho la prosa sencilla o el verso en este caso. Los grandes temas del hombre me rebotan, me congestionan, me dan náuseas, estresan, perturban. En fin, el poema entero:



Dime vencedor Rapaz,
vencido de mi constancia,
¿Qué ha sacado tu arrogancia
de alterar mi firme paz?

Que aunque de vencer capaz
es la punta de tu arpón,
¿qué importa el tiro violento,
si a pesar del vencimiento
queda viva la razón?

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