Osificación Prematura de una Estación de Tren
Salvador Dalí.
Salvador Dalí.
Atardece, y en primer plano una persona ve un reloj fundiéndose contra el muro y se percata que su tren ya ha pasado. Al fondo una persona sentada en la vía del tren, es la misma persona que espera el mismo tren desde ya hacía mucho tiempo. Y en el costado inferior derecho sólo la sombra de la misma persona, en algún futuro, aguardando de nuevo al mismo tren.
Atardece y todo la existencia se ha vuelto gris, marmólea. Un día desperté y todo era recuerdo, pero yo aún seguía aguardando a que un tren pase. Toda mi vida es la estación, todas las vidas atardecen y esperan algo, pero no somos más que la sombra de lo sido, y la nostalgia de lo que será.
Hace unos momentos recordamos algunas historias con mi madre e Isabel, me sorprende mucho el hecho de no recordar todos los detalles. Es cierto que en los últimos años he ido perdiendo mi memoria y olvidando muchos detalles lindos, pero aún me resulta hasta incómodo que Isabel recuerde cosas que yo no. Algunas de las cosas que ella ahora recordaba, y que yo sí viví junto a ella, yo las he olvidado completamente. Es lindo eso sí ver como ciertos hechos ella los retuvo mucho mejor que yo, me fascina pensar o intentar descubrir por qué fueron esos determinados hechos los que ella recuerda, y por qué yo recuerdo otras cosas. Me gusta mucho pensar en el determinismo de los seres, es bello y triste a la vez. Jaja, ¡así se llama un libro que leo! De ahí la nostalgia, de ese contraste entre lo bello y lo triste. Y por eso mi temor a realizar cosas que me marcarían para siempre. Por eso mi tristeza cuando veo.. tantas cosas allá afuera. ¿Cómo nos recordaremos? Me causa tristeza no tratar de prevenir a alguien cuando ha de cometer una de esas tonteras de las que quizás se vaya a arrepentir por siempre, me causa tristeza cuando pienso que quizás se terminé conformando, me causa tristeza pensar que en realidad la vida es así: cometer errores, y aceptarlos como parte de uno. No sé por qué ocurre, pero me causa tristeza. De todas las cosas, eso es lo más difícil, es algo que duramente resisto.
Conversando me enteré de un par de cosas nuevas, ¿no es increible que incluso entre mi familia existan cosas que desconozca? Suena hasta pedante eso, pero es que siempre me había sentido poseedor de toda mi historia familiar, o quizás no el total poseedor, pero sí quien a grandes rasgos conocía todo lo ocurrido. Me gustaría saberlo todo jajaja, ¿hay algo malo en ello? Es que si no sé algo.. no sé, me da la impresión de que alguien se sentirá solo o sola.
¿Cuáles serán las cosas que recuerda Manuel?
Por otra parte, y quizás comparando un poco, tengo la impresión de que hay mucha variedad y cantidad de historias en nuestra experiencia. Quizás sea una falsa percepción, quizás sólo se trate del cariño que uno le toma a lo único que es realmente de uno: su historia. Es evidente además que no hay historia alguna que conozca mejor que la mía. Supongo que todos poseemos variadas, cuantiosas, bellas y tristes historias que aguardan por darse a conocer, en realidad más que una suposición es un anhelo.
Bien, para finalizar esto quiero dejar algo que Isabel me recordó que evidencia claramente un sentimiento que yo considero bajo. Cuando estoy molesto, más bien ofuscado u obsesionado con alguien, trato de imponer mi voluntad sobre esa persona a través de métodos muy ruines. Esto ocurría con mayor frecuencia cuando era más pequeño, antes yo era bastante violento. No era insidioso ni molestoso, sólo que reaccionaba de manera violenta. Bueno, pero esto no ejemplifica mi violencia sino.. no sé cómo llamarlo, un deseo por imponer mi autoridad, mi voluntad, un orgullo falso, sin cimientos tal vez, arrogancia, soberbia en ocasiones. Me gusta dejar muy, pero muy en claro, que se hará lo que yo quiera, como yo quiera.. uh.. No he sido, no soy alguien humilde.. he aprendido a controlarme, nada más. Qué vergüenza..
Alberto es un primo de casi mi misma edad, crecimos juntos bajo la tutela de mi madre, su madre Valentina y nuestra abuelita. Tenía 2 hermanas menores, Andrea y Evelyn. Él era el típico cabro revoltoso, molestoso, flaco, no le iba bien en el colegio pero era todo un pillo. En cambio yo, pues, yo no más. Medio callado, prefiero agachar el moño antes de envolverme en una pelea que no ha de conducir a ninguna solución. Eventualmente discutíamos, peléabamos más bien, a los 10 años uno no discute jaja. En esta oportunidad creo que le pegó a la Isa y yo en esos tiempos era harto más sobreprotector que ahora, yo no recuerdo esto, es lo que Isa hoy me contó. Cuando vi a la Isa llorando en esa oportunidad empecé a pelear con él, no sé por qué yo le ganaba peleando siendo que yo nunca he tenido mucha práctica en comparación a él, supongo que por que todas las veces que peleamos yo lo hacía realmente enojado. Pues cuando la pelea terminó, digamos que él estaba en el piso de espaldas y yo de pie frente a él, le dije que ahora iba a tener que permitir que la Isa le pegue. Y tal cual, le dije a la Isa que, tirado él en el piso, le pegue. La isa me hizo caso con gusto jaja. Más atrás estaba Evelyn, que miraba a su hermano Alberto humillado en el piso teniendo que dejarse pegar por mi hermana. Evelyn respetaba a Alberto porque él también la defendía en el colegio supongo. Y allí estaba su hermano, y yo, su primo, obligándolo a dejarse patear a modo de castigo, podía haberse levantado y golpeado a mi hermana, pero yo no lo dejaba.
Admito que lo ocurrido allí ilustra varias actitudes mías actuales, y de casi ninguna de ellas me siento orgulloso. Es el método, sólo eso. ¿Por qué humillar? ¿Cuál es la necesidad de ser cruel? ¿O de denigrar a la otra persona? ¿Por qué me empeño en hacerle sentir a alguien que yo estoy bien, y ella o él no? Y que obviamente esa diferencia valórica es radical e incuestionable. Hay cosas en mí, formas de ser a mis ojos buenas, que se ven tan opacadas por ese.. no sé, falta de respeto hacia la condición humana del otro, desprecio, cuando me enojo así con alguien claro.
Muchas heridas he abierto siendo así, y cuando el enojo se va, comienza el remordimiento. Pensaré en estas cosas.
Atardece y todo la existencia se ha vuelto gris, marmólea. Un día desperté y todo era recuerdo, pero yo aún seguía aguardando a que un tren pase. Toda mi vida es la estación, todas las vidas atardecen y esperan algo, pero no somos más que la sombra de lo sido, y la nostalgia de lo que será.
Hace unos momentos recordamos algunas historias con mi madre e Isabel, me sorprende mucho el hecho de no recordar todos los detalles. Es cierto que en los últimos años he ido perdiendo mi memoria y olvidando muchos detalles lindos, pero aún me resulta hasta incómodo que Isabel recuerde cosas que yo no. Algunas de las cosas que ella ahora recordaba, y que yo sí viví junto a ella, yo las he olvidado completamente. Es lindo eso sí ver como ciertos hechos ella los retuvo mucho mejor que yo, me fascina pensar o intentar descubrir por qué fueron esos determinados hechos los que ella recuerda, y por qué yo recuerdo otras cosas. Me gusta mucho pensar en el determinismo de los seres, es bello y triste a la vez. Jaja, ¡así se llama un libro que leo! De ahí la nostalgia, de ese contraste entre lo bello y lo triste. Y por eso mi temor a realizar cosas que me marcarían para siempre. Por eso mi tristeza cuando veo.. tantas cosas allá afuera. ¿Cómo nos recordaremos? Me causa tristeza no tratar de prevenir a alguien cuando ha de cometer una de esas tonteras de las que quizás se vaya a arrepentir por siempre, me causa tristeza cuando pienso que quizás se terminé conformando, me causa tristeza pensar que en realidad la vida es así: cometer errores, y aceptarlos como parte de uno. No sé por qué ocurre, pero me causa tristeza. De todas las cosas, eso es lo más difícil, es algo que duramente resisto.
Conversando me enteré de un par de cosas nuevas, ¿no es increible que incluso entre mi familia existan cosas que desconozca? Suena hasta pedante eso, pero es que siempre me había sentido poseedor de toda mi historia familiar, o quizás no el total poseedor, pero sí quien a grandes rasgos conocía todo lo ocurrido. Me gustaría saberlo todo jajaja, ¿hay algo malo en ello? Es que si no sé algo.. no sé, me da la impresión de que alguien se sentirá solo o sola.
¿Cuáles serán las cosas que recuerda Manuel?
Por otra parte, y quizás comparando un poco, tengo la impresión de que hay mucha variedad y cantidad de historias en nuestra experiencia. Quizás sea una falsa percepción, quizás sólo se trate del cariño que uno le toma a lo único que es realmente de uno: su historia. Es evidente además que no hay historia alguna que conozca mejor que la mía. Supongo que todos poseemos variadas, cuantiosas, bellas y tristes historias que aguardan por darse a conocer, en realidad más que una suposición es un anhelo.
Bien, para finalizar esto quiero dejar algo que Isabel me recordó que evidencia claramente un sentimiento que yo considero bajo. Cuando estoy molesto, más bien ofuscado u obsesionado con alguien, trato de imponer mi voluntad sobre esa persona a través de métodos muy ruines. Esto ocurría con mayor frecuencia cuando era más pequeño, antes yo era bastante violento. No era insidioso ni molestoso, sólo que reaccionaba de manera violenta. Bueno, pero esto no ejemplifica mi violencia sino.. no sé cómo llamarlo, un deseo por imponer mi autoridad, mi voluntad, un orgullo falso, sin cimientos tal vez, arrogancia, soberbia en ocasiones. Me gusta dejar muy, pero muy en claro, que se hará lo que yo quiera, como yo quiera.. uh.. No he sido, no soy alguien humilde.. he aprendido a controlarme, nada más. Qué vergüenza..
Alberto es un primo de casi mi misma edad, crecimos juntos bajo la tutela de mi madre, su madre Valentina y nuestra abuelita. Tenía 2 hermanas menores, Andrea y Evelyn. Él era el típico cabro revoltoso, molestoso, flaco, no le iba bien en el colegio pero era todo un pillo. En cambio yo, pues, yo no más. Medio callado, prefiero agachar el moño antes de envolverme en una pelea que no ha de conducir a ninguna solución. Eventualmente discutíamos, peléabamos más bien, a los 10 años uno no discute jaja. En esta oportunidad creo que le pegó a la Isa y yo en esos tiempos era harto más sobreprotector que ahora, yo no recuerdo esto, es lo que Isa hoy me contó. Cuando vi a la Isa llorando en esa oportunidad empecé a pelear con él, no sé por qué yo le ganaba peleando siendo que yo nunca he tenido mucha práctica en comparación a él, supongo que por que todas las veces que peleamos yo lo hacía realmente enojado. Pues cuando la pelea terminó, digamos que él estaba en el piso de espaldas y yo de pie frente a él, le dije que ahora iba a tener que permitir que la Isa le pegue. Y tal cual, le dije a la Isa que, tirado él en el piso, le pegue. La isa me hizo caso con gusto jaja. Más atrás estaba Evelyn, que miraba a su hermano Alberto humillado en el piso teniendo que dejarse pegar por mi hermana. Evelyn respetaba a Alberto porque él también la defendía en el colegio supongo. Y allí estaba su hermano, y yo, su primo, obligándolo a dejarse patear a modo de castigo, podía haberse levantado y golpeado a mi hermana, pero yo no lo dejaba.
Admito que lo ocurrido allí ilustra varias actitudes mías actuales, y de casi ninguna de ellas me siento orgulloso. Es el método, sólo eso. ¿Por qué humillar? ¿Cuál es la necesidad de ser cruel? ¿O de denigrar a la otra persona? ¿Por qué me empeño en hacerle sentir a alguien que yo estoy bien, y ella o él no? Y que obviamente esa diferencia valórica es radical e incuestionable. Hay cosas en mí, formas de ser a mis ojos buenas, que se ven tan opacadas por ese.. no sé, falta de respeto hacia la condición humana del otro, desprecio, cuando me enojo así con alguien claro.
Muchas heridas he abierto siendo así, y cuando el enojo se va, comienza el remordimiento. Pensaré en estas cosas.

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