sábado, 7 de abril de 2007

Utsukushisa to kanashimi to


     Los niños lo habían despertado temprano, pero cuando las dos familias extranjeras partieron, se volvió a dormir. Eran casi las once cuando despertó.
     Mientras hacía lentamente el nudo de su corbata recordó la voz de Otoko: "Deja... Yo te haré el nudo..." En ese entonces ella tenía quince años y aquellas habían sido sus primeras palabras después de haber perdido la virginidad en sus brazos. Oki, por su parte, no había hablado. No sabía qué decir. La había abrazado con ternura, había acariciado su pelo, pero no había logrado pronunciar palabra. Luego se había desprendido de sus brazos y había comenzado a vestirse. Se había incorporado, se había puesto la camisa y había comenzado a anudarse la corbata. Ella había clavado en su rostro los ojos húmedos y brillantes, pero no llorosos. Él evitaba aquellos ojos. Hasta cuando la besaba, antes de que todo sucediera. Otoko había mantenido los ojos muy abiertos, hasta que él se los cerro con sus besos.
     Su voz tenía una dulce nota infantil cuando le pidió que la dejara anudarle la corbata. Oki sintió una oleada de alivio. Lo que le decía era completamente inesperado. Quizá estuviera procurando escapar de sí misma; quizá no fuera una manera de demostrarle que no lo culpaba; sin embargo, manipulaba la corbata con ternura, a pesar de las dificultades que parecía oponerle el nudo.
     - ¿Sabes hacerlo? -había preguntado Oki.
     - Creo que sí. Solía observar a mi padre.
     El padre había muerto cuando Otoko tenía once años.
     Oki se había ubicado en un sillón y había sentado a Otoko sobre sus rodillas mientras mantenía la barbilla en alto para facilitarle la tarea. Ella se inclinó ligeramente sobre él mientras hizo y deshizo el nudo varias veces. Luego se deslizo de sus rodillas y deslizó los dedos por el hombro derecho de Oki, sin dejar de contemplar la corbata.
     - Listo, chiquito. ¿Qué te parece?
     Oki se había puesto de pie y se había encaminado al espejo. El nudo era perfecto. Se restregó el rostro con la palma de la mano. El sudor había dejado una leve película oleosa sobre él. Apenas si podía mirarse luego de haber violado a una muchacha tan joven. Por el espejo vio el rostro de Otoko que se aproximaba al suyo. Deslumbrado por su belleza fresca y punzante, se volvió hacia ella. Ella rozó su hombro, sepultó el rostro en su pecho y dijo:
     - Te amo.
     También era extraño que una muchacha de quince años llamara "chiquito" a un hombre que le dobla en edad.
     Eso había ocurrido veinticuatro años atrás. Ahora él tenía cincuenta. Otoko debía tener treinta y nueve. (Kawabata, 17-18)

3 comentarios:

Elenor dijo...

O_O... y esto?...faltó una referencia...o quizás soy tan imbecil que no cache nada. De más está decir q me encantó, no se q decir, saludos ele, que todo esté bien por ahi.

Besos
Sol

Eleazar dijo...

Hey, no eres imbécil. Y eso, es un fragmento de un libro que empecé a leer jaja. Ahora agrego que antes, muuucho antes, me cargaban las historias decayentes, con personajes.. hm.. que quizás alguna vez fueron brillantes pero que el tiempo los manchó. Me dejaban con una sensación de angustia.

Ahora me gustan esas historias, son mis favoritas de hecho, y más aún si logran hacer eso en un texto breve. Sí, me gustán, aún hay angustia cuando las leo, pero es más la nostalgia. El tiempo nos hace cambiar demasiado.

Sandra^_^ dijo...

Desconocía que tuvieses blog, pero me gustó mucho leer tu último escrito ^^, no diré que los leí todos porque no es cierto, pero trataré de hacerlo dentro de poco, considero que tienes una forma de escribir bastante particular, son realmente hermosas tus líneas =P

Con respecto a Anne y lo que comentaste en el blog.. hay un sin fin de cosas que no somos capaces de entender, ojalá pudiesemos captar la esencia de todo lo que nos rodea; no sólo los sentimientos son invisibles a los ojos, más que un lazo a veces pueden ser atributos, hasta los mismos dones, nos falta descubrir mucho acerca de lo que cada objeto o ser viviente tiene por entregarnos, solemos pensar que cuando mucho podemos apreciar lo que se hace manifiesto a diario, sin embargo es aún más precioso aquello que aguarda en el corazón de las cosas, y con ello me refiero no precisamente a algo materializable, en muchas ocasiones he creído que lo abstracto es aún más precioso que lo tangible... sé que en el fondo entiendes lo que trato de decir, aunque verbalizarlo me cueste un poco.

Hoy dan "Una mente brillante" en Canal 13 a las 22.00, aún no he tenido la oportunidad de verla, así es que espero hoy pueda hacerlo.

Cuidate, un beso enorme, gracias por el poema el otro día, realmente es hermoso ^^

PD: Chaplin es lo mejor XD!