Para mi cumpleaños salí, me sofoca el ambiente festivo. Fue un día ligeramente nublado, un domingo dedicado a la quietud y la tranquilidad, vi algunas películas y ya adentrada la tarde paseé por el centro de Santiago, quiero una foto que encontré pero quizás sea algo cara. No lo sé en realidad, debería haber preguntado.
Casi anocheciendo fui a comer algo antes de regresar, mientras hacía mi pedido miré hacia la cocina y estoy casi seguro de haber divisado a Ana. Creo que ese es su segundo nombre, el primero ya lo olvidé. Sus ojos son perdidamente tristes, tristes y sombríos. Y aún así poseen el brillo de un llanto recién apaciguado. Cuando me mira me siento atrapado en la fragilidad de un instante cristalino, si en ese momento hiciera algo, cualquier cosa, quebraría un mundo de ilusiones. Ana me mira y yo también me vuelvo de cristal, sus ojos son la entrada a su mundo decaído, herido, repleto de pequeñas ilusiones titubeando. Es.. linda.. jaja, del pie hasta el alma.
Casi anocheciendo fui a comer algo antes de regresar, mientras hacía mi pedido miré hacia la cocina y estoy casi seguro de haber divisado a Ana. Creo que ese es su segundo nombre, el primero ya lo olvidé. Sus ojos son perdidamente tristes, tristes y sombríos. Y aún así poseen el brillo de un llanto recién apaciguado. Cuando me mira me siento atrapado en la fragilidad de un instante cristalino, si en ese momento hiciera algo, cualquier cosa, quebraría un mundo de ilusiones. Ana me mira y yo también me vuelvo de cristal, sus ojos son la entrada a su mundo decaído, herido, repleto de pequeñas ilusiones titubeando. Es.. linda.. jaja, del pie hasta el alma.
Es su mirada triste lo que tanto me seduce, y por ello es que trato de esquivar sus ojos. Cuando la vi en el restaurante miré hacia un costado, y ella se quedó de pie, ocultando su rostro tras un letrero. En realidad nunca le vi el rostro, quizás no haya sido ella. Pero yo sé que era ella, no vi sus ojos pero era la misma tristeza, esta repleta de ella, ella es la tristeza. Es tan triste, o bella, que me cohibe. Quiero besarla, pero temo que si lo hiciera destruiría todo lo que ella es en mí. Prefiero que las cosas sigan así, hace años perdimos contacto pero cada cierto tiempo se aparece, el destino, quién sabe. La vez anterior la encontré en un vagón del Metro, iba con un vestido horrible, pero se le veía bien, supongo que cualquier cosa se le vería bien.. En esa ocasión me acerqué lo más que pude, para que note que yo estaba, pero no le hablé. Por tres estaciones la miré, por tres estaciones sentí algo tan ajeno a mí que no podría jamás describirlo. ¿Emoción? ¿Vida? Es que ella es.. linda, completamente linda. Jamás ha existido mujer más bella. A ti te doy mis palabras esta noche, quién sabe donde estarás y qué opacas ilusiones abrazarán tus manos de canela cuando vayas a dormir. Pero yo te pienso, y te extraño, te acompaño pero no lo sabes. Y tú me acompañas, pero tampoco lo sabes. No importa, me basta saber que existes y que estás allá, en algún condenado lugar.

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