Ella era preciosa en la penumbra de estos pasillos sin fin, y la mirada conmovida la dotaba de jovial sensualidad. Desde mi ventana la volví a ver cercana al pimiento solitario, ahora la acompañaba un muchachito de porte gentil. Fueron y vinieron por toda la anchura de mi plaza, desde el triste álamo hasta el aromo deshojado, repartiendo sin reparos su dicha en mis pupilas.
¿Qué será de ellos? Cuando ya la tarde se perdía en el oeste ellos ya no estaban, no vi más que sus miradas titubeantes al partir.
Ahora me quedo con el recuerdo lánguido de esta tarde, con el lento andar de una desconocida, me quedo con las vidas que ella evoca. Y con el deseo de que halle estrellas rubias, madreselvas, que toda el alma se le fuera en los labios de mi tímido galán.
¿Qué será de ellos? Cuando ya la tarde se perdía en el oeste ellos ya no estaban, no vi más que sus miradas titubeantes al partir.
Ahora me quedo con el recuerdo lánguido de esta tarde, con el lento andar de una desconocida, me quedo con las vidas que ella evoca. Y con el deseo de que halle estrellas rubias, madreselvas, que toda el alma se le fuera en los labios de mi tímido galán.

1 comentario:
Ola andaba perdida -.-! mucha u consume @_@. Me gustó esta historia, o pensamiento?. Muchas huellas nos dejan las personas que menos pensamos. Cuidate ele se te quiere
sorry mi ausencia -.-!!!!!
Aio
Sol
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