Me muero en esto, oh Dios, en esta guerra
de ir y venir entre ellas por las calles, de no poder amar
trescientas a la vez, porque estoy condenado siempre a una,
a esa una, a esa única que me diste en el viejo paraíso.
Sucede solamente que soy feliz por los cuatro costados del corazón.
Qué voy a hacerle, soy feliz.
Publicadas por
Eleazar
a las
10:41 a. m.
1 comentario:
oooo, jovencillo, quién quiera que seas. Buen poema. Si mal no recuerdo, aquello lo escribió el genio Rojas...
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