lunes, 25 de febrero de 2008

Satori


El de mayor porte lo miró de pronto, intrigado. "He tenido problemas para concluir este poema. ¿Puedes sugerirme el último verso?", le dijo. Pero el otro apenas pareció comprender lo que le decían y secamente le respondió:
"No soy un escritor."
"Pero has escrito muchas páginas desde que llegaste aquí", refiriéndose a su diario de vida.

Dejo que un instante pase, instante que aprovechó para recordar.
"¿Cómo lo sabes?"
No hubo respuesta.
"Ella te lo dijo", y al no hallar respuesta agregó: "¿qué más te ha dicho?"

No alcanzó a terminar su pregunta cuando el hombre más alto tenía sus ojos clavados en los suyos.
"Que sufres de pesadillas."
"Todo soldado tiene pesadillas", respondió apresurado.
"Sólo aquellos que se avergüenzan de lo que han hecho."
"No tienes idea de lo que yo he hecho.", claramente irritado desvió su mirada. El otro sonrió y ordenó algo a uno de sus subordinados, quien partió de inmediato. Luego continúa:

"Has visto muchas cosas."
"Así es."
"Y no le temes a la muerte", dice mientras lo mira ansiosamente. "Aunque en ocasiones la deseas, ¿no es así?"
"Sí", responde consternado.

"Yo también. Le sucede a todos los hombres que han visto lo mismo que nosotros." Mira a su alrededor, un pequeño jardín de piedra, con un árbol al centro cubierto de hielo derritiéndose y tiernos botones en flor. Mirando ese paisaje continúa:
"Cuando eso sucede vengo a este lugar de mis ancestros. Y recuerdo.. que como estas flores, todos estamos muriendo." Vuelve su mirada a su acompañante.
"Conocer la vida en cada respiro. En cada taza de té. En cada vida que extraviamos.."

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