viernes, 15 de febrero de 2008

Hoy no.

La Tierra
Totilá Albert

Animado por un amigo hablaré de lo que pienso, de lo que en este momento pienso, lamentablemente no habrá polémica pero el tema me interesa mucho, y me llamó mucho la atención.

En primer lugar, a modo de introducción, La Tierra, una escultura de Totilá Albert. Un hombre y una mujer unidos por sus pubis. Sí, después de todas las eras transcurridas en este planeta aún el metal rojo de nuestra raza se funde en las entrañas del amor de un hombre y una mujer. Es esperanzador, pues quizás no estamos tan perdidos, quizás bajo la locura de este mundo tecnológico aún hay algo cierto, un punto de referencia para no andar perdidos por la vida, tirando al mundo cabros chicos, drogándonos sin saber qué otra cosa hacer, viviendo sin saber para qué, ni por qué, más como una opción incuestionable que otra cosa. Pues yo creo que aún hay algo cierto, cosas innegables, algo sincero. Como el amor de dos personas, eso es cierto, en alguna parte de este planeta tiene que ser cierto. Mis padres alguna vez se amaron, y yo creo en eso.

Pero qué hacer con una esperanza. Quiero trabajarla, hacer algo con ella. Cada vez que escucho noticias de tragedias, violaciones, cabros drogados, perdiendo sus vidas, viejos tirados por allí, siento algo. Algo en mí se sensibiliza, no puedo sacarme de la cabeza que eso esta mal, y que hay que hacer algo, hay que hacerlo, no importa el costo ni el tiempo.

Hace unos días atrás vi una conferencia de Boris Cyrulink sobre su estudio llamado "el encantamiento del mundo de los jóvenes". Muchas ideas me quedaron dando vueltas, muchas bien interesantes, pero hubo una que particularmente me llamo la atención. Según expuso, en toda la historia de la humanidad nunca el hombre se preguntó "¿cómo vamos a interrelacionarnos unos con otros?". Nunca en la historia tuvimos la oportunidad de elegir qué relación mantener con nuestra pareja, nuestros amigos, nuestra familia y por tanto, qué tipo de sociedad configurar.

Y le encuentro razón, podemos pololear (en el caso más formal de todas las locuras existentes) cuantas veces queramos, desde la edad que queramos, hasta que queramos, las veces que queramos. Y todo pasando, sin límites. Vamonos a las calles y compramos unos pititos, no vayamos a la escuela, no estudiemos, malgastemos nuestras vidas, total no hay padres a quienes responderles. "Perdidos vamos, y solos por un país de salmuera", como dice el poema de Oscar Castro. Y como este mundo es el que nos heredaron nuestros padres, es éste el que le heredaremos a nuestros hijos.

Yo no, yo no quiero eso. Sé que todos tienen esperanza en cambiar las cosas, estoy consciente de que mi esperanza es una esperanza juvenil, la edad se la llevará. Pero a pesar de ello no soy capaz de resignarme. No me gusta, me siento disconforme. Yo quería otra cosa, y para mí no es demasiado tarde.

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