Madre mía, yo ahora me acuerdo de la lluvia por esa calle sola de allá lejos, ¿recuerdas? La lluvia, una ventana de cerrados postigos y un pasadizo, allí vivía la pobreza.
Yo venía de lejos, del trabajo y la vida, y había allí un humilde y tibio olor a cena y una lumbre de lámpara doliente y amarilla, como el tenue fulgor que tiene este poema.
Conmigo entraba al cuarto la presencia del agua, por más no serás nadie, nadie sino la lluvia. Y un pequeño negocio que alargaba en el barro una luz arrugada, pálida y moribunda.
Pero eso estaba afuera de la puerta de casa: llegaba yo a un dominio de humildad y nobleza donde el pan era bueno y la luz del bracero era como el tranquilo corazón de la pieza.
¡Oh miseria de tristes ojos atormentados, de esperanzas caídas y calladas esperas!
Desde que te marchaste con tu noche de lluvia mi alma se va mojando por las calles desiertas, y quisiera llamar a la casa más sola y pedir otra vez que la admitieran para extender sus manos sobre un bracero pobre y amanecer llorando como si renaciera.
Qué cerca están las gentes cuando el hambre las une y hay sólo ante los ojos una desnuda mesa. Y se oyen muy distantes sonar unas pisadas como un eco del agua por las mojadas piedras.
Madre mía, ¡qué lejos!, ¡qué lejos!, ¡qué puramente lejos! Con una lejanía que el corazón lacera. Y la lluvia cayendo sobre un mundo vacío, y tú mojada sola sin mí bajo la tierra.
Y la lluvia cayendo sobre un mundo vacío. Y tú mojada sola sin mí bajo la tierra.
¡Sola y sin mí!

1 comentario:
Hola, la letra dice:
Conmigo entraba al cuarto la presencia del agua, "por las aceras nadie", nadie sino la lluvia.
No.
Conmigo entraba al cuarto la presencia del agua, "por más no serás nadie", nadie sino la lluvia.
Gracias.
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