miércoles, 5 de diciembre de 2007

¡Desgraciada la Literatura!

Nacimiento de América
Roberto Matta


(...) No, señores, fuerza es que seamos originales; tenemos dentro de nuestra sociedad todos los elementos para serlo, para convertir nuestra literatura en la expresión auténtica de nuestra nacionalidad. Me preguntaréis qué pretendo decir con esto, y os responderé, con el atinado escritor que acabo de citaros, que la nacionalidad de una literatura consiste en que tenga una vida propia, en que sea peculiar del pueblo que la posee, conservando fielmente la estampa de su carácter, de ese carácter que reproducirá tanto mejor mientras sea más popular. Es preciso que la literatura no sea el exclusivo patrimonio de una clase privilegiada, que no se encierre en un círculo estrecho, porque entonces acabará por someterse a un gusto apocado a fuerza de sutilezas. Al contrario, debe hacer hablar todos los sentimientos de la naturaleza humana y reflejar todas las afecciones de la multitud, que en definitiva es el mejor juez, no de los procedimientos del arte, sí de sus efectos. (...)

(José Victorino Lastarria, Discurso de Incorporación a la Sociedad Literaria, 3 de mayo de 1842)

Quand nous ne sommes plus, notre ombre a des autels,
Où le juste avenir prépare à ton génie.
Des honneurs inmortels.

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